¡Quedarnos!
sábado, 26 de marzo de 2022
Ana
y el antídoto
Por:
Mariana Ávila Montejano
Ana no entendía por qué dejaron de reír juntas, ni por qué sus largas caminatas de regreso de la escuela cambiaron por un
aburrido autobús con su tía Martha. Ella
pensaba que poco a poco su mamá se estaba apagando. Imaginaba un cuento de
hadas en las que éstas se empezaban a
quedar sin luz porque la gente no creía en la magia.
Un día llegaron por su madre. Recuerda que la subieron a una camioneta
blanca, tenía la cabeza cubierta por unos trapos color morado, y ya no pudo
verla. Alguien le explicó que una cosa horrible se había metido en el pecho de
su madre. Ella pensaba que quizás era la tristeza: escuchaba llorar a su madre
por las noches, abrazada a su tía Martha.
Recuerda que en las películas de hadas siempre
encontraban un antídoto, y ella estaba dispuesta a realizar todo lo necesario
para sacar esa cosa horrible del pecho de su madre.
Una mañana, Ana escuchó en las noticias que un grupo de científicas
mexicanas había encontrado un antídoto que lograba inhibir las células cancerígenas en una de sus pruebas. En ese momento vino a su
mente que las adultas de su casa hablaban de aquello como causa de la tristeza
de su madre; la sorpresa fue que el antídoto venía de un
alacrán, y entonces Ana recordó que en casa de su tía Martha había alacranes.
Estaba feliz. Tuvo que planear cómo podía conseguir el antídoto para salvar a
su madre.
Esa semana, después de escuchar la noticia, Ana insistió en quedarse a dormir en el
lugar de la tía Martha. Se le
notaba ansiosa, al final aceptaron por
todo lo que estaba pasando.
Ana estuvo esperando a que oscureciera para
poder salir al patio y agarrar alacranes sin que la regañaran, pues siempre le
decían que tuviera mucho cuidado con ellos.
Esa noche Ana lo logró: consiguió atrapar al
portador del antídoto para salvar a su madre. La pequeña, con sus cinco años,
se fue a su cama con el alacrán entre sus manos, ella sentía dolor y poco a
poco le fue más difícil respirar, pero no quería que nada la
separara del bicho. Sólo quería que amaneciera para pedir a las adultas que la
llevaran con su mamá y entregarle el antídoto.
lunes, 3 de febrero de 2014
jueves, 5 de abril de 2012
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La Muñeca.
Me gustaría retomar la conocida frase de Simone Beauvior: No se nace mujer: llega una a serlo. Esta frase nos invita a utilizar la retrospectiva, para razonar bajo nuestras herramientas de análisis como es que se llega a ser “mujer”, y deducir que este es un proceso tan estructurado donde intervienen varios actores, es decir: la construcción de la sujeto mujer pasa por varias etapas en donde la participación de los entes sociales juega un papel fundamental, pues les da conciencia, voz, voto e incluso autoridad para codificar el destino de las mujeres.
Entendamos el entorno, para reconocer que las estructuras están formadas por sujetos como el padre, la madre, el hermano, la hermana. Y que estos actores determinan de manera muy importante la construcción del rol social, pues históricamente la familia se encarga de la reproducción de tareas y de la creación de identidad por roles, es decir actividades bien concretas por género.
Dichas actividades marcan el desarrollo de la mujer desde un punto muy diferente al del hombre, con ciertos rituales que la etiquetan como mercancía.
Uno de estos rituales principalmente religiosos pero reproducidos desde la familia es la celebración de los 15 años, el cual es antiquísimo y está cargado de simbología.
Históricamente presenta a la joven con aquellos que estuvieran interesados en contraer nupcias, es decir presentar a las niñas que están listas para ser cortejadas. La creación de “lolitas”, nuevas esposas. Además de posicionar socialmente a la familia, y de permitirle alimentar una boca menos.
Actualmente esta celebración tan esperada por las familias en ningún momento busca modificar estas identidades. Pues tiene como principal simbología, la entrega de la última muñeca, la cual según la costumbre: arroja, obsequia o es sustraída por su padre e intercambiada por una zapatilla o un ramo de flores renunciando a su inocencia y aceptando su nuevo estado adulto. Posteriormente la joven baila con los hombres reunidos en el salón o espacio donde se lleve a cabo la iniciación. Pues por primera vez se le permite ingerir alguna bebida alcohólica, bailar, maquillarse, así como es aplaudido que la cortejen los hombres. La sensualidad de la adolescente busca ser resaltada.
La niña tiene un rompimiento fuerte en esta etapa, al tener que asumirse como mujer a los 15 años. Lo que significa en esta sociedad el “ser mujer”. Lo vulnerable que ahora se encuentra, ahora tiene que cumplir con ciertas características, como el ser ordenada, disciplinada, obediente y no hablar de más. No salir sola a ciertas horas, “darse a respetar”, no vestir de tal manera, pues estás expuesta a las miradas, los gritos, el acoso, la violación…
Este proceso en el que la sociedad deja de verla como una niña, y entonces es permitido verla como un objeto sexual. Oficialmente se convierte en mujercita. Parte básica del devenir mujer. Maquillaje, medias, vestido, zapatillas, adornos, luces, baile, compostura, disciplina, modales, todo un festejo a la construcción de una femineidad que termina por justificar el abuso y la violencia que viven la mujeres. Una construcción que busca mantenerlas subordinadas, dependientes del otro, de todos. Esta imagen de mujer que es productiva ante su lógica patriarcal. Todo un protocolo envuelto en aires de una religiosidad que oprime, jode y determina. .
Mariana Ávila Montejano.
SIN DON
LA CUEVA.
necesidad de marcharme
Busco una guarida.
La esperanza en mis pies
Está enferma de miedo!
Perdiéndome en las calles
busco olvidar el nombre
de la cara alargada de mis pesadillas.
Cuerpo dañado.
Estoy cansada de guardarme en maletas.
Refugiar al llanto.
Llevar los recuerdos de un lugar a otro.
Me vulneran los golpes,
la impunidad me rabia
el eco es nada.
Guarida: brisa de mi cuerpo sin miedo,
pequeño espacio
donde mirar de frente al otro y no huir.
Mariana Ávila Montejano.
Hasta olvidarte...
Tengo ganas de salir
y de caminar hasta olvidarte.
Ya no quiero ser la Mariana
de tu boca, de tus noches...
Quiero ser la gente que camina
quiero ser olvido y vodka.
Ni tengo, ni doy
ni busco, ni llega
sólo quiero salir
y caminar hasta olvidarte.
viernes, 30 de julio de 2010
Para mi Pelon...
una tonta película de espanto,
un túnel que no acaba
lleno de piedras y de charcos.
¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!
Recién parido en el lecho de la muerte,
criatura de la paz, inmóvil, tierno,
recién niño del sol de rostro negro,
arrullado en la cuna del silencio,
mamando obscuridad, boca vacía,
ojo apagado, corazón desierto.
Pulmón sin aire, niño mío, viejo,
cielo enterrado y manantial aéreo
voy a volverme un llanto subterráneo
para echarte mis ojos en tu pecho.
De Jaime Sabines.
y mire tus ojitos cerrados...
sábado, 26 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Si sabe volar.
nunca preparamos un encuentro.
Pero resulta deliciosamente inquietante la idea de la complicidad.
¡Me encanta infringir las reglas!
Aquí esta: El silencio y la noche.
Mi cuerpo expuesto al clima,
Mi piel lista para una caricia…
Te mueves con delicadeza, sin hacer ruido
hasta llegar a mi cabello
buscando no olvidar mi olor.
Te noto recorriendo mi espacio con tu mirada,
Esperando una roce de mi cuerpo…
Parece realmente onírico todo esto.
¿Cómo podría entregarme así?
Soy una inmoral: ¡Soy libre!
Sin don.-
Mariana Ávila Montejano.
domingo, 13 de junio de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
LA CALLE ES NUESTRA
Recuerda que sera una manifestación artistica y pacifica!